Ahora que te has ido de nuevo,
padre, se actualiza el dolor en mis entrañas de aquella ausencia tuya cuando te
fuiste a Alemania. Aquel dolor de ojos asustados de niña acunando tu ausencia
en una mecedora.
Aunque en los últimos tiempos ya
no estabas del todo, era como un refugio compartir tus relatos ocurrentes,
cogerme de tu mano o besarte la frente. Me negaba a asumir que te estabas
marchando, que tus guiños cómplices ya se iban marchitando. Me has hecho tanta
falta, padre, en el último año. He jugado a imaginarte entrando por mi puerta
con tu caja de herramientas a repararme el alma, tantas veces. En tus dedos de
música he llegado a tejer caricias imaginarias en mis sienes. He parido el
dolor tantos instantes, padre, en los últimos meses.
Me invaden el recuerdo esos
momentos cruciales en que tus palabras pusieron norte a mi abatimiento. Bastaron
pocas palabras para transmitirme confianza en la vida, humildad y coraje.
Has sido un hombre íntegro, amante
de la soledad, sensato, respetuoso, sensible, habilidoso, con una inteligencia
extraordinaria, una discreción exquisita y un corazón enorme. Este magnífico
legado se ha quedado entre los tuyos para siempre.
Ahora que te has ido, padre, esta
vez sin maleta, me socava el dolor de tu ausencia. Ya no sonará mi timbre inesperadamente
ni acariciarán mis oídos, tus palabras. Ya no me hablarás de la infinitud del
universo, de la omeostasis de la naturaleza ni del maldito miedo que nos hacía
sufrir a los dos. Ya no volveré a sentir esa proximidad simbiótica ni esa
mirada cómplice, ni esas cosquillas en la pierna por debajo de la mesa.
Ahora que ya no estás cerca de
mi, padre, mi alma se serena porque siente tu alma en paz. Y sé que Dios te
tiene cerca de él, cerca de tu madre y tu padre, en la gloria que merece tu
magnifico ser.
Te quiero para siempre.
Descansa en paz, padre.

Emotivas palabras que, sin duda, son música para el alma. Como decía Osho "Recuerda el énfasis del corazón. La mente vive en la duda y el corazón vive en la confianza. Cuando confías, de repente te centras" y tu corazón está sereno y vibrante. Gracias por tus aprendizajes, gracias por lo que transmites. Un abrazo inmenso!
ResponderEliminarGracias, Alicia, porque tú ahora en la vida estás siendo mi maestra. Tus sabias palabras alivian mi zozobra interna, son como un bálsamo que mitiga el dolor. Doy gracias por haberme encontrado contigo porque intuyo que no ha sido un encuentro casual y estoy segura de que vamos a compartir mucho de este viaje. Un abrazo desde el corazón.
ResponderEliminarOooohhh, muchas gracias ❤️❤️❤️
ResponderEliminarLas casualidades no existen, no 😊
Todo pasa por algo y yo también estoy agradecida por haber coincidido contigo en este camino!! Besos.